El vino consumido con moderación, ¿realmente hay riesgos para la salud?

23 de mayo de 2023

Diferentes medios de comunicación se han hecho eco de una nueva investigación sobre la relación entre la mortalidad total y el consumo de alcohol. Desde el rigor científico, hemos analizado este estudio y las noticias publicadas. Los medios han resaltado el incremento progresivo del riesgo de mortalidad, obviando que este aumento solo se observa con consumos elevados.

Investigadores del Canadian Institute for Substance Use Research de la University of Victoria y de la Universidad de Porthsmouth, evaluaron la evidencia científica disponible sobre la relación entre el consumo de alcohol y el riesgo de mortalidad por todas las causas, mediante un meta-análisis y revisión sistemática de 107 estudios observacionales de cohortes, que engloban 4.838.825 individuos. El trabajo se ha publicado en la revista JAMA Network Open. La novedad de este estudio es que el análisis se ha ajustado por numerosas variables que podían generar confusión e influir en los resultados.

El análisis no ajustado de los estudios encuentra que, comparado con los abstemios, hay una reducción significativa, de hasta un 15%, en el riesgo de mortalidad por todas las causas en los bebedores ligeros. Sin embargo, cuando se realiza un ajuste por todas las posibles variables de confusión, la reducción disminuye al 7% y deja de ser estadísticamente significativa.

Así, el estudio no muestra diferencias significativas entre el riesgo de mortalidad por todas las causas entre las personas que han sido abstemias toda la vida o que son bebedoras ocasionales, es decir, que beben menos de una bebida a la semana, y las personas que son bebedoras ligeras (1.3- 25gr/día) e incluso moderadas (25-45gr/día).

El riesgo de mortalidad solo aumenta cuando el consumo es elevado, en el caso de los hombres, superior a 45 gr. de alcohol al día (más de cuatro copas de vino de 125 mL), y en el caso de las mujeres superior a los 25 gr. de alcohol al día (más de dos copas de vino).

Cabe destacar como importante, el hecho de que el estudio no analiza el riesgo según los distintos tipos de bebida, ya que podría haber dado resultados distintos si se hubieran analizado de forma selectiva los consumidores de vino.

Los medios de comunicación, al informar del estudio solo han resaltado el hecho del incremento progresivo del riesgo de mortalidad con el consumo de alcohol, dato bien conocido y motivo fundamental para limitar su consumo. Sin embargo, muchos de ellos obvian que este aumento solo se observa con consumos elevados.

Conclusión

Un consumo ocasional o ligero-moderado de vino no aumenta el riesgo de mortalidad respecto a no beber.

 

El análisis y la valoración médico-científica de la noticia ha sido realizada por la asesoría científica de la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición-FIVIN.